Las expectativas: ¿trampa o impulso para cambiar tu vida?
“Lo que esperas con confianza se convierte en tu propia profecía autocumplida.” — Brian Tracy
En El club de la pelea, Tyler Durden le habla a una generación entera: la que creció frente a la televisión creyendo que algún día sería millonaria, estrella de cine o de rock, y que poco a poco fue entendiendo que no. Por eso, dice, está tan enojada.
La película es de 1999 quienes la vimos en el cine hoy rondamos los 50. Y muchos seguimos enojados, sin saber bien con quién.
Yo te digo con quién: con una expectativa que nunca elegimos.

¿Las expectativas son trampa o impulso?
La Respuesta corta: Una expectativa es lo que das por hecho que va a pasar.
Es un impulso cuando la elegiste tú, sabes lo que cuesta y te obliga a prepararte. Pero es una trampa en estos casos: cuando la heredaste y nunca la revisaste, o cuando esperas lo peor y por eso dejas de intentar.
La misma palabra sirve para ilustrar las dos cosas; lo que cambia es, de quién es la expectativa y qué haces al respecto con ella.
Qué puedes controlar y qué no
Hay quien dice que para lograr algo tienes que tener el control de tu vida, pero también hay quienes dicen que nada se puede controlar. ¿A quién le hacemos caso?
Viktor Frankl lo dejó escrito en El hombre en busca de sentido: no controlas lo que te pasa, pero sí la forma en que reaccionas y la decisión que tomas frente a eso. Lo que piensas, lo que haces con lo que sientes y cómo actúas.
Brian Tracy lo plantea como dos posturas diferentes; en una, sientes que llevas el timón, pero en la otra, sientes que todo te ocurre y que eres víctima de las circunstancias. Desde la primera, un problema es algo que se resuelve para avanzar, pero desde la segunda, es una calamidad más a la lista.
Cómo funcionan las expectativas en la práctica
Hay dos frases famosas que parecen decir lo mismo, pero en realidad, dicen lo contrario.
La ley de Murphy dice que si algo puede salir mal, ten por seguro que va a salir mal, mientras que una que se le atribuye a Colin Powell dice; espero lo mejor, pero me preparo para lo peor.
Si te fijas las dos contemplan que las cosas se compliquen, pero la diferencia está en lo que haces después; con Murphy, la expectativa es que va a salir mal de todos modos, luego entonces ¿para qué te preparas? Pero con Powell te preparas justamente para quello que puede salir mal, sin quitarle la vista al objetivo planteado.
En 2024 dije que aquello en lo que crees con suficiente fuerza y emoción se vuelve realidad, pero no es así, lo que sí pasa es menos mágico y mucho más serio: tus expectativas deciden qué ves y qué intentas.
Si das por hecho que no va a funcionar, no haces la llamada, no mandas la propuesta, no cobras lo que vales y entonces, el resultado te da la razón.
A Henry Ford se le atribuye la frase: tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón. No porque el universo te escuche, sino porque actúas en consecuencia. Además, una creencia funciona como filtro, deja pasar lo que la confirma y descarta lo que la contradice.
Yo digo: "tú no buscas consejo, buscas quien te consecuente".
En desarrollo personal a esos puntos ciegos se les llama escotomas, un término prestado de la medicina: zonas que dejas de ver, algo así como las oportunidades que no registras o no logras ver, no porque no sean posibles o no estén ahí, sino porque ya decidiste que no existen.
Yo era de los "realistas"
Lo afirmo porque yo era uno de ellos: Cínico, sarcástico, irónico, pero eso sí: "muy realista".
En realidad era negativo, y lo era porque había acumulado experiencias sin tener herramientas para procesarlas, al igual que media generación X, compré de chavo una expectativa completa: trabajo, pareja, familia, responsabilidades, de modo que si cumples con tus obligaciones, la vida se acomoda.
Pero la verdad es que nadie me preguntó si la quería, y yo tampoco me lo pregunté, hasta que me estrellé. Pasé varias décadas persiguiendo el trabajo, el contrato, el cliente, el proyecto, pero faltaba algo.
Eso no es tener expectativas: es reaccionar, mis expectativas eran genéricas, y por eso no me movían a dónde yo había imaginado, entonces llegó el día en que no sabía qué quería ni quién quería ser, sólo sabía lo que se suponía que debía querer. Cuando esa vida se desarmó, entendí que el enojo de Tyler Durden era el mío, no estaba enojado porque el mundo me hubiera fallado, estaba enojado porque llevaba años cumpliendo una expectativa ajena.
Cómo cambiar tus expectativas sin engañarte
No es fácil, te lo digo por experiencia. La mente juega en contra, si se lo permites. Pero para cambiar las expectativas, sí hay algunas cosas que puedes hacer y se hacen en este orden:
Reconoce que el problema existe. No eres el único "malaventurado" ni "el chico migraña" de la cuadra al que le pasan cosas, a todos nos pasan.
Separa las expectativas heredadas de las tuyas. Toma cada "debería" y cada "tengo que" que cargas y pregúntate quién lo puso ahí, si no lo elegiste tú, puedes devolverlo o borrarlo.
Cambia el "que me vaya bien" por algo que se pueda revisar. Una expectativa genérica no mueve a nadie, sé específico; qué quieres, cómo lo quieres, para cuándo y qué o cuánto te va a costar.
Prepárate para lo peor sin esperarlo. Tener un plan para las contingencias que puedan presentarse no es pesimismo, no tener mapeados los riesgos, sí.
Pide ayuda si la necesitas. A mí la terapia me dio herramientas que no iba a encontrar solo, pedir ayuda no es debilidad: es dejar de improvisar con tu propia cabeza.
Sé constante. Si llevas 30, 40 o 50 años pensando de una manera, no va a cambiar en un fin de semana, así que sé paciente y ocúpate de un día a la vez.
Querer ser un empresario exitoso o alguien reconocido implica tareas, problemas y años que hay que atravesar. Una expectativa que no incluye el precio a pagar, no es una expectativa: es una fantasía.
Las expectativas con las que te criaron no son tu culpa, seguir viviendo conforme a ellas a los 50, sin haberlas revisado, Sí. Y es tu responsabilidad. Si sientes que llevas años cumpliendo expectativas que no elegiste y quieres definir las tuyas con método, empieza aquí: Descubre Total Reset.
Soy Juan Pablo Altamirano, gracias por leerme. Nos leemos en 15 días.
Preguntas frecuentes
¿Qué son las expectativas?
Son lo que una persona da por hecho que va a pasar: en su trabajo, en sus relaciones o en su vida. Pueden ser propias, cuando las eligió, o heredadas, cuando vienen de su familia, su educación o su entorno.
¿Las expectativas son buenas o malas?
Depende de dónde vienen y de qué provocan. Ayudan cuando son propias, concretas y te llevan a prepararte. Estorban cuando son ajenas, vagas o cuando consisten en esperar lo peor.
¿Por qué las expectativas generan frustración?
Porque muchas se adoptan sin revisarlas. Cuando la vida no coincide con lo que "debía" pasar, aparece el enojo, aunque esa meta nunca haya sido realmente tuya.
¿Cómo cambiar las expectativas negativas?
Reconociendo el patrón, distinguiendo lo que heredaste de lo que quieres, definiendo metas concretas con su costo y, si hace falta, con acompañamiento profesional. Requiere constancia, no un cambio de ánimo.
¿Creer en algo con fuerza hace que se cumpla?
No por sí solo. Lo que crees influye en lo que intentas y en lo que alcanzas a ver, y eso cambia tus resultados. Pero sin acción, una creencia no produce nada.
¿Qué diferencia hay entre una expectativa y una meta?
La expectativa es lo que esperas que ocurra; la meta es lo que te comprometes a hacer para que ocurra. Una expectativa sin meta se queda en deseo.



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