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¿Qué negocio pongo? La pregunta que debes hacerte antes

10 oct
5 min de lectura
—Juan Pablo, ¿qué negocio me recomiendas poner?

Llevo más de 25 años escuchando esa pregunta, me la hacen alumnos, clientes, amigos e incluso desconocidos, y casi siempre con la misma cara; la de alguien que espera que le señale como si fuera vidente y le diga "pon esto, con esto la haces".

Si pudiera adivinarlo, créeme, ya lo habría puesto yo.


hombre joven con camisa y corbata, pensativo con las manos sobre su escritorio

¿Qué negocio pongo? La respuesta corta

El negocio que te conviene poner es el que cruza tres cosas: 1. Algo que sabes hacer bien 2. Un problema por el que la gente ya está pagando. 3. Una vida que estés dispuesto a sostener todos los días.  Si falta una de las tres, "el barco va a empezar a rechinar".

No existe un negocio que funcione por el simple hecho de abrir la puerta y ya. Existen tendencias, modas y muchísimas creencias, pero ninguna de ellas es garantía, el resultado en todo caso, depende de quién lo opera, de cómo lo opera y de la economía de la zona donde lo pones.

Esa es la respuesta corta. La larga empieza por reconocer que estás haciendo la pregunta equivocada.

¿Por qué nadie puede decirte qué negocio poner?

Cuando alguien me pregunta qué negocio poner, casi nunca me está preguntando por un giro. Me está pidiendo una garantía, una respuesta mágica y sobre todo, certeza, quiere que el negocio sea rápido, que deje dinero apenas te anuncies y que alcance para la vida que otros presumen en redes sociales.

Y ahí radica el principal problema: la gente tiene prisa, pero no constancia, si algo no funciona en 30 días, llega el desánimo y lo suelta, lo abandona, después busca otro giro, otra moda, otro "ahora sí" y se vuelve a lanzar.

Si eliges un negocio solo porque a otro le está yendo bien, estás comprando un resultado sin conocer su costo.

La pregunta que hice en 2021 + lo que le faltaba

En febrero de 2021 escribí la primer versión de esta columna en Soy Marketing y contesté con otra pregunta: si el dinero no fuera un problema, ¿qué negocio te gustaría poner?

La sigo defendiendo. Lo que te gusta hacer es un buen punto de partida, porque nadie sostiene diez años algo que detesta. Pero me faltó la mitad de la respuesta; la pasión te dice por dónde empezar, no si alguien te va a pagar. Conozco a mucha gente que ama lo que hace y no llega a fin de mes, porque nunca se preguntó a quién le resuelve algo.


Así que hoy la corrijo. Ya no es una pregunta, son cuatro.


Cuatro preguntas antes de decidir qué negocio poner

1. ¿Qué te gusta hacer tanto que lo harías aunque nadie te viera?  Cocinar, enseñar, asesorar, vender, construir, dibujar, reparar. Escríbelo. No lo que suena bien: lo que de verdad haces cuando tienes tiempo.

2. ¿Para qué eres bueno, comprobado?  No lo que crees, lo que otros ya te piden. Si tienes 45 o 50 años, traes décadas de oficio. Eso que tú das por hecho es justo lo que a otro le urge.

3. ¿Qué problema ves a tu alrededor que nadie está resolviendo bien? En tu colonia, en tu ciudad, en tu industria. Piensa en lo que compraste en los últimos seis meses: ¿qué le mejorarías a cada uno de esos negocios? Y luego pregunta si ese problema lo tienen muchos o solo tú. Si son muchos, ahí hay una veta.

4. ¿Qué vida te va a dar ese negocio? Esta es la que nadie se hace. Un negocio no es solo un ingreso: es a qué hora te levantas, con quién tratas y qué haces los domingos. Antes de preguntarte qué negocio pongo, pregúntate qué vida quieres tener a los 60, y revisa si ese negocio te acerca o te aleja.

Cómo probar tu idea de negocio, sin apostarlo todo

Con las cuatro respuestas en la mano, todavía no tienes un negocio. Tienes una hipótesis. Se comprueba así:

  1. Empieza en chico. Hoy puedes arrancar desde tu casa y sin una gran inversión. Yo abrí una cocina fantasma de mariscos precisamente así: sin local a la calle, probando primero si alguien quería lo que ofrecía.

  2. Muéstrate sin vender. Cuenta lo que haces y a quién le sirve. Que la gente entienda el valor antes de ver el precio.

  3. Equivócate rápido y corrige. Escucha las quejas y las sugerencias: son la consultoría más barata que vas a recibir.

  4. Ponte un plazo de 90 días. Si en ese tiempo alguien te pagó, hay negocio. Si no, tienes datos para ajustar.

  5. Ayuda a alguien con su emprendimiento. Vas a aprender más viendo de cerca el negocio de otro que leyendo diez libros.

Lo que de verdad estás preguntando

Detrás del "¿qué negocio pongo?" casi siempre hay otra pregunta, más difícil de decir en voz alta: ¿y ahora qué hago con mi vida?


Esa no te la puedo contestar yo, ni un listado de negocios posibles que leíste en Instagram, ni una moda, a veces lo más difícil no es escoger el giro de negocio, sino creer que puedes sostenerlo, y eso no se resuelve pensando: se resuelve poniéndote en marcha.

Nadie va a venir a decirte qué negocio poner, porque quien lo va a abrir todos los días eres tú.

No vendo positividad, hablo de responsabilidad.

Si antes de escoger un negocio necesitas poner en claro qué quieres y hacia dónde vas, empieza aquí: Descubre Total Reset.

Gracias por leerme. Nos leemos en 15 días. Juan Pablo Altamirano


Preguntas frecuentes

¿Qué negocio pongo si tengo poco dinero?

Uno que puedas probar en chico: un servicio basado en lo que ya sabes hacer, vendido desde tu casa o en línea. Primero consigue un cliente que te pague; después inviertes.


¿Cuál es el negocio más rentable para poner en México?

No hay un giro rentable por sí mismo. La rentabilidad depende de quién lo opera, de la zona y de cuántos competidores ofrecen lo mismo. Un giro de moda con veinte competidores iguales deja menos que uno discreto que resuelve un problema real.


¿Qué negocio poner después de los 45 o 50 años?

Uno que aproveche tu experiencia. Lo que llevas décadas haciendo como empleado puede venderse como servicio, asesoría o capacitación, con menos riesgo que empezar un giro que no conoces.


¿Cómo sé si mi idea de negocio va a funcionar?

Probándola. Ofrécela en pequeño durante 90 días: si alguien te paga por ella, hay negocio; si no, ya sabes qué corregir.


¿Conviene poner un negocio de lo que me apasiona?

Sí, siempre que además resuelva un problema por el que otros estén dispuestos a pagar. La pasión te sostiene; el cliente te mantiene.

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